“The dream before” de Laurie Anderson (para Walter Benjamin)

 

“The dream before” es la octava canción del disco Strange Angels (1989), para mí uno de las mejores obras de Laurie Anderson. Aunque debo confesar que en general me comporto como un fanático y no puedo hacer este tipo de afirmaciones sin aclarar que también Home of the brave (1986) o cualquier otro disco es el mejor de Anderson.

La versión del disco, que no es la que estoy compartiendo con ustedes, tal vez tiene un tono más íntimo. Parece que estuviera cantando en un tono distinto al general del disco, plagado de cambios de voz, chistes en las letras y muchas máquinas. Es un tono trágico o tal vez de una microépica.

Hansel y Gretel están vivos y bien, empieza la canción, y viven en Berlín. En la primera estrofa Anderson re-escribe una historia “infantil”, la parodia. Los dos niños el cuento son adultos, Gretel es moza en un bar y Hansel tiene un papel en una película de Fassbinder. Los dos están tomando una y Gretel le dice a Hansel que la está deprimiendo. Hansel le contesta que es una perra y que perdió su vida en una leyenda estúpida cuando su único amor era la bruja malvada.

La crítica a la modernidad está en auge. Los pasillos de las facultades se empiezan a llenar de postmodernos, hasta cuando te insultan te dicen “postmoderno”. Lo cierto es que algunas respuestas estéticas de las críticas a la modernidad fueron excelentes, como esta canción. En esta primera estrofa la historia de Hansel y Gretel es un modelo parodiado, lo cual no implica despreciar la leyenda sino admirarla tanto como para re-escribirla en clave contemporánea. La parodia es excelente.

Pero hay más porque la segunda estrofa es una cita a Walter Benjamin, a quien está dedicada la canción. Si hay un autor marxista fetiche para los postmodernos, ese es Walter Benjamin, que fue citado hasta el hartazgo.

La que empieza es Gretel que le pregunta a Hansel ¿qué es la historia? y él le responde con una cita a la tesis o el capítulo 9 de las Tesis de filosofía de la historia de Benjamin:

Tengo las alas prontas para alzarme,
Con gusto vuelvo atrás,
Porque de seguir siendo tiempo vivo, Tendría poca suerte.
Gerhard Scholem: Gruss vom Angelus.

 

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

 

Anderson re-escribe también a Benjamin, lo convierte en un monólogo de Hansel que resume para Gretel la tesis del ángel de la historia que es nada más y nada menos que una crítica a la idea de progreso.

 

She said: What is history? / And he said: History is an angel / being blown backwards into the future / He said: History is a pile of debris / And the angel wants to go back and fix things / To repair the things that have been broken / But there is a storm blowing from Paradise / And the storm keeps blowing the angel /backwards into the future /And this storm, this storm / is called / Progress.

 

Otros mundos en un paisaje desgastado

En el barrio donde vivo, sobre la calle Comercio (Solano López), entre Asamblea y Rivera, estaba Cristalerías del Uruguay. En 1999 la fábrica cerró y la lucha de los trabajadores por recuperarla no prosperó en el mismo lugar, pero se mantuvo con cierto éxito en el Parque Tecnológico del Cerro.

Durante muchos años Cristalerías del Uruguay fue parte del paisaje desgastado que dejó el neoliberalismo, como las canchas de paddle. El espacio donde estaba la fábrica fue capturado por la burbuja inmobiliaria y hoy es un lujoso complejo de edificios para nuevos ricos.

Pero todavía quedan señas del paisaje desgastado.

 

buceo 2 (3)

 

Por Asamblea y Espinosa está este viejo local, periférico a la fábrica, en el que se dejaba el vidrio para reciclar. Lo supongo por las montañas de vidrio que se acumulaban hasta hace poco. Atrás del paisaje desgastado la burbuja inmobiliaria. Como se puede ver los muros están pintados con todo tipo de cosas. Es y ha sido escenario de las luchas entre Nacional y Peñarol, todo el barrio vive esta disociación entre “Buceo es manya” y “Buceo es Bolso”.

Caminando con Espinosa, en la esquina con Asamblea uno se encuentra con este muro

 

buceo 2 (5)

 

La mirada perdida del Samurai, la referencia a Japón con ese sol rojo entre nubes blancas (la escuela Japón está a dos cuadras y puede no ser una casualidad), la espada descansando de la guerra. El muro no tiene firma, o no parece tenerla.

Al doblar por Asamblea uno se encuentra con este otro muro

 

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Es “Un día encantador” que nos lleva a otro exotismo, el del encantador hindú de serpientes. La serpiente, nada amigable en principio, está pintada sobre el portón de chapa. No podría decir si estaba antes del encantador, aunque los estilos de los dibujos son diferentes.

Ambos muros miran para otro lado, traen figuras exóticas, pintan otro mundo en el paisaje desgastado.

El barrio for export (sobre una novela de Mauricio Rosencof)

 

[Foto 13195] Interior de un bar. s/f. Foto tomada de: http://cdf.montevideo.gub.uy/fotografias/bares-y-almacenes#

[Foto 13195] Interior de un bar. s/f. Foto tomada de: http://cdf.montevideo.gub.uy/fotografias/bares-y-almacenes#

Compro la Ñ, el suplemento cultural del diario Clarín. Desde hace un tiempo me sorprende que, una vez cada tanto, haya un lugar para la literatura y el libro uruguayos en el mercado editorial argentino. En la edición del 11 de agosto la novela Una góndola ancló en la esquina ocupa más de un tercio de la contratapa que Alfaguara contrata regularmente para publicidad. En el aviso, con titular grande, se anuncia la nueva novela de Mauricio Rosencof que “narra con humor, ternura y picardía la vida cotidiana en el Río de la Plata”. Se promociona también El barrio era una fiesta, la novela anterior de Rosencof, como finalista del “Premio Rómulo Gallego (sic) 2007” así como la visita del autor a la Feria del Libro de Rosario. Este es un gesto retórico y publicitario interesante dado que dos historias claramente localizadas en un barrio montevideano –La Blanqueda y alrededores– asumen la representación del Río de la Plata.

Pero qué idea se puede hacer un lector porteño (y de otras latitudes) leyendo Una góndola ancló en la esquina. Ya desde las primeras páginas el narrador pone las cartas sobre la mesa: “Había un temor a que la irrealidad real de lo que se vivía se quebrara. Y no vaya a pensar que lo real de la diaria pintaba muy diferente, no. Todo transcurría en términos de novela realista; pero Malarracha (…) sabía que el barrio estaba tocado por el realismo fantástico, entendiendo por fantástico, lo real. Solo que la literatura universal había instalado en las veredas, como en una puesta en escena, sus historias. Historias de amor. (…) Vaya uno a explicar que por ahí anda Julieta en Liropeya, y Romeo en Dalmiro, y Otelo en la gorda de Miguelito”.

Quedan planteados los dos temas recurrentes de la novela. Por un lado el postulado de una realidad fantástica, que tiene un aire de familia con la etiqueta del “realismo maravilloso” por la que muchos lectores en el mundo creen que la realidad en América Latina se parece a las novelas de Gabriel García Márquez. El otro tema es la articulación entre lo universal, entendido aquí como lo europeo, y esta historia local, que no encaja exactamente con la identidad regional propuesta por la publicidad. Sin embargo hay algo que la hace rioplatense. Es la referencia al universo simbólico del tango y la presencia casi dominante del lunfardo, que le aportan en ocasiones humor a la novela.

El otro elemento que aporta esta historia a la identidad regional es el barrio, el barrio anclado en un pasado del que no hay una referencia histórica explícita, pero que podemos reconocer hacia comienzos de los sesentas. Este barrio es un mundo con sus propias reglas. El tira, única figura de la autoridad del Estado, negocia con los pungas para que roben fuera del barrio. Todas o casi todas las historias se cuentan en el bar cuyo dueño es un inmigrante gallego y es a la vez oficina del quinielero (Malarracha, el Humanista). Allí cada uno tiene un lugar, no importa en qué posición social se encuentre. Incluso el “excluido” no es tal. Allí está la historia universal del Negro Invierno, que vive en un rancho y le vendió el alma al diablo por un deseo. La variedad de personajes representados sugiere cierta voluntad de totalizar en el barrio un entramado social que por momentos se torna asfixiante.

Y sobre todo en el que la transgresión a ese orden es imposible. En la novela los intentos vienen de las mujeres. La historia de “la Orquídea” por ejemplo. Su aventura con el peluquero y galán “Carlitos Márquez, el francés” no dura mucho. Otra mujer infiel “la gorda Bea” –la Otelo del comienzo– le va con el cuento a su esposo y este los descubre saliendo de un hotel. En definitiva el planteo de la novela remite a metáforas frecuentes en las ciencias sociales como la del “Uruguay hiperintegrado” de Germán Rama o la “sociedad amortiguadora” de Carlos Real de Azúa. Metáforas que ya no dan cuenta del paisaje desgastado del barrio del presente, que posiblemente expliquen sólo una parte del pasado, y que hace unas semanas fueron vapuleadas públicamente con los datos de una encuesta sobre el “índice de tolerancia” en Montevideo y el área metropolitana. Pero el barrio en esta novela es otra cosa ¿no?

 

El barrio for export” [Sobre Una góndola ancló en la esquina de Mauricio Rosencof. Montevideo: Alfaguara, 2007.] la diaria Nº 367. Montevideo, 24/08/07: 8.

La Mirada de Los Otros. (Joe Sacco)

Originalmente publicado en Sudakia:

Últimamente he hecho hallazgos importantes.
Por ejemplo, a Joe Sacco (periodista-historietista maltés-americano). El tipo integra sus dos profesiones. Hace entrevistas como si fuese un etnógrafo, se documenta y luego se traslada al lugar del hecho: toma notas de campo, hace fotografías para  luego ilustrar sus observaciones a manera de historieta. Hay una mezcla de crónica, investigación y arte.
El tipo cuenta historias con dibujos.Hace historieta periodística… aunque quién soy yo para etiquetar su obra..

Si quiere saber sobre su obra y su vida, basta chusmiar la Wikipedia. Este texto son solo mis propias impresiones.
El tipo no escamotea sus prejuicios. Con fina ironía va dando cuenta de la mutación de sus ideas. Uno va notando desde el inicio y en el desarrollo de su estancia e interacción con su población objetivo (palestinos, judíos, bosnios, iraquíes, chechenos, indios, inmigrantes africanos, etc)  la construcción de su posicionamiento.

Sus dibujos son extraños…

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¿Está todo en los clásicos? ¿Todo, todo?

alejandrogortazar:

Excelente perspectiva sobre los clásicos de la literatura. Si quieren seguir con el tema aquí mismo pueden leer http://sujetossujetados.wordpress.com/2012/02/27/borges-un-pretexto-que-son-los-clasicos/

Originalmente publicado en Garabatos y Ringorrangos:

En estos días tuvo lugar el XIX Foro Internacional para el Fomento del Libro y la Lectura, en Resistencia, Chaco, organizado por la Fundación Mempo Giardinelli. Es uno de esos encuentros literarios que generan mucho entusiasmo y dejan a la gente pensando: a la gente que participa y a la que lo sigue a distancia. Y esto, claro está, es el mejor elogio que se le puede hacer a un encuentro literario.

La entrada de hoy viene a propósito de haberse quedado uno pensando en un par de cosas que se dijeron por allá, por el Chaco. En rigor: en una cosa. Dos escritores de referencia sugirieron, a su modo, que la industria editorial está publicando muchos libros de literatura que no valen como tal, y que lo que vale hoy es, fundamentalmente, volver a leer a los clásicos.

Mempo Giardinelli abre el XIX Foro Internacional para el Fomento del Libro y la Lectura, Resistencia, Chaco, Argentina. Mempo Giardinelli abre el XIX Foro Internacional para el Fomento del Libro…

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Una anti-épica

 

 

El sello Punto de lectura (del grupo Santillana), que publica en formato bolsillo,  re-edita en 2006 la novela La balada de Johnny Sosa  de Mario Delgado Aparaín. Es la tercera reedición desde su publicación original en Banda Oriental en 1987.  Por lo tanto se refuerza el prestigio acumulado por la novela y su autor. Fue publicada en un período de enorme complejidad y debate tras dos años de restauración de la democracia. Después de casi veinte años la pregunta es cómo será leída en el panorama actual de la narrativa uruguaya, cuando Mario Delgado Aparaín se ha convertido en una de las figuras representativas de la literatura uruguaya en el mundo, con obras traducidas al portugués, inglés, francés, alemán o griego; y después de haber publicado Alivio de luto (1998), de No robarás las botas de los muertos (2002) e incluso de Tabaré revelado (2005).

En 1980 aparece Crónica del descubrimiento de Alejandro Paternain. Era el diario del descubrimiento de Europa escrito por un cronista de la tribu de los mitones de Tebiché, una contra-crónica del descubrimiento de América, un texto escrito a contracorriente de los textos imperiales de un Cristóbal Colón, un Hernán Cortés y otros tantos conquistadores. Es también precursor de novelas como ¡Bernabé, Bernabé! (1988) de Tomás de Mattos y formará parte del auge de la novela histórica en la posdictadura. En este marco La balada… fue leída como una parodia de la dictadura civico-militar.

Pero hay más. Una parte importante de la producción narrativa de Mario Delgado Aparaín está ambientada en dos ciudades imaginarias: San José de las Cañas y Mosquitos, metáforas de diferentes ciudades del norte y el sur del país. En estos cuentos y novelas Delgado dialoga con una tradición de narradores “del interior” que fue dominante en la primera mitad del siglo XX. La apropiación de esta tradición es selectiva y también paródica, como en el caso de La balada… que mantiene algunos escenarios como la periferia de la ciudad o el prostíbulo, introduciendo un héroe que se identifica con el blues y el rock and roll a través de la radio local. Una variante temática impensable en esa tradición; tan impensable como la opción por el lenguaje cotidiano y popular con el que narra esta historia.

El héroe de esta novela es un negro, pobre y sin dientes, que canta en inglés sin entender más que unas pocas palabras. Su escenario es una tarima en el prostíbulo de la ciudad de Mosquitos. Johnny es un voyeur. Todos los días a la misma hora, mientras espera que comience su programa radial favorito, observa el movimiento de Mosquitos a través de un agujero en la pared. Programa a programa el conductor Melías Churi relata la biografía de Lou Brakley, un rocker estadounidense de Austin, con la que Johnny intenta establecer analogías a veces poco felices con su vida y Mosquitos. Johnny percibe que algo anda mal con la llegada de los camiones del ejército y la sustitución del programa de Churi por unas marchas militares.

En poco tiempo un Coronel golpista se instala en el pueblo. Confabulado con un cura, un maestro de música y un doctor organiza una chorizada cultural en la que obliga a Johnny a cambiar el prostíbulo y el rock “en inglés” por una dentadura postiza y el bolero en español. Johnny acepta primero pero se resiste después al chantaje. Vuelve a cantar en el prostíbulo y ante la presencia de dos testaferros del Coronel que intentan llevárselo con ellos. Johnny escapará por la ventana del baño como un esclavo cimarrón consciente de que aunque no pudiera festejarlo y por una única noche “los había jodido, bien, pero bien jodido.”

Esta es una de las pocas historias épicas de la literatura uruguaya, o más bien una anti-épica, en la que el héroe es un negro. Y se publicó antes del Uruguay de la cuota, de la ley del día del candombe y la equidad racial y la entrada de los toques de Barrios Sur, Palermo y Cordón Norte a la lista representativa de patrimonio inmaterial de la UNESCO.

 

Este texto fue publicado con el título “Anti-épica revisitada. Reedición de novela de Delgado Aparaín” en la diaria Nº 20. Montevideo, 17/04/06: 6.

“Ángeles caídos” de La Polla Records

 

La calidad del video y del sonido es mala. Pero está en sintonía con la banda. A esta altura de la vida La Polla Records está en mi inconsciente político, dice el enojo, la ira, las ganas de romper todo. Es como si La Polla fuera la primera reacción frente a la explotación, al capitalismo salvaje, a todas las formas de sumisión.

Pero no fue ni es más que una reacción, una primera reacción, de piel, casi adolescente. Después viene la racionalidad, la acción política colectiva, respuestas menos viscerales, táctica y estrategia. Entonces bajo el volumen y me disciplino.

La canción se llama “Ángeles caídos”  y forma parte del EP Barman (1991). Me acabo de enterar, mientras buscaba información para este post, que se trata de una versión de “Where are they now” de Cock Sparrer, una canción que en 1982 se preguntaba dónde estaban los grandes líderes del punk, en qué había quedado aquella revuelta.

 

 

A mi me parece que de ningún modo se puede decir como dice la Wikipedia que “Ángeles caídos” es una “versión” de esa canción. Está claro que es una copia de la música y que la letra, como todas las letras de La Polla, es muy punk (pero no de postal ni de escaparate).

Siempre me gustó el inicio “Ángeles del norte, tan pulcros y pulidos / cínicos muñecos, siguen predicando por ahí / razones de economía, con nombre de libertad, /nos obligan a vivir de la explotación” y el contraste: “ángeles caídos viven en tu calle / venden la vergüenza que tienen los vencidos” y estos versos: “razones de economía, con nombre de libertad / les obligan a vivir en la humillación”.

 

Hundidos en un juego cruel, dinero rey / el nuevo orden mundial aquí está. / Ganador y perdedor, una antigua ley, / ganador y perdedor, / el nuevo orden mundial aquí está.

 

Y finalmente el llamado a quemar la idea, la idea del neoliberalismo, la prédica del libre mercado, la competencia, los ganadores y los perdedores “naturales”, razones de economía con nombre de libertad.

“‘Ángeles caídos” no es un manifiesto ni un ensayo sobre la globalización, es la reacción mínima, el rechazo, la ira frente a la “buena nueva” del mercado.

Pero los ángeles no están solamente en el norte, también rondan por el sur, y aunque muchos crean que el neoliberalismo está muerto en América Latina, basta con mirar cómo las derechas que vendieron todo en la década del noventa ahora se ponen trajes “progresistas” para predicar lo mismo de siempre, para obligarnos a vivir de la explotación, para volver a traer la humillación. Quema la idea. Qué mala idea.