Poetas afrocolombianas

 

Fotografía tomada de http://www.elpais.com.co

 

A través del portal de la Fundación ACUA (Activos Culturales Afro) me enteré de un grupo de poetas llamadas las “Almanegras”, cuatro mujeres afrocolombianas del Pacífico que además comparten la docencia: Lucrecia Panchano, Elcina Valencia, Mary Grueso y María Teresa Ramírez.

En el caso de Lucrecia Panchano no conseguí un blog personal pero encontré esta crónica de Santiago Cruz Hoyos en el que dice:

 

Doña Lucrecia le escribe a su etnia, el pueblo afro, a sus ancestros, a la Tunda, a la mujer, a la paz, al amor, a ella misma. Sus versos son cantos. Cantos que exorcizan su malestar con el racismo, con la guerra. “Soldado, subversivo, ven démonos las manos, carne soy de tu carne, sangre eres de mi sangre, ven que somos hermanos”.

 

Lo mismo ocurre con  Mary Grueso, que no tiene un blog personal, pero se puede leer una entrevista con ella y también un artículo del mismo crítico en Letralia.

Distinto es el caso de la poeta Elcina Valencia tiene un blog en el que pueden verse videos de sus lecturas, textos literarios, reflexiones y cuentos. También encontré este artículo de Leopoldo de Quevedo y Monroy en el portal Letralia. También la poeta María Teresa Ramírez tiene un blog.

Para cerrar una buena noticia: uno puede conocer el universo mayor en el que las Almanegras están insertas porque el Ministerio de Cultura de Colombia publicó una Antología de mujeres poetas afrocolombianas a cargo de Guiomar Cuesta Escobar y Alfredo Ocampo Zamorano, quienes seleccionaron los textos y escribieron el prólogo.
Para cerrar un poema de Elcina Valencia

Un mail de Ricardo Klein (Sobre Respirar con los ojos )

Al final del post que publiqué ayer hacía referencia a que Ricardo Klein seguramente podría despejar mis dudas sobre la identidad de los artistas que habían pintado los muros del Pereira Rossell. La razón es simple: Klein es un investigador dedicado al arte callejero en Montevideo. Pues bien, pasó algo mucho mejor. Ricardo me escribió un mensaje ayer en el que me contaba que le sacó fotos al mismo muro hace un tiempo. Pero para qué seguir explicando. Les dejo el texto y las fotos que Ricardo me envió ayer.

 

¡Hola Ale!

 

Te iba a responder al blog pero no me deja pegar fotos, te mando por acá, porque así las adjunto, hace un tiempo atrás le saqué al mismo muro y mutó.

 

Te cuento algunas cosas de los artistas que aparecen allí. De algunos estoy tratando de averiguar quiénes son, de otros te digo ahora.

 

Efectivamente, en el muro de los ratones los artistas son Perman y W. Te cuento que también han hecho otras cosas juntos, por lo que tengo entendido ese fue el primer muro compartido entre ellos dos.

 

Acá va la foto de otro de sus trabajos, ni idea de dónde queda pero seguro es Montevideo, queda el desafío de encontrarlo en la ciudad. La foto la extraje de la página “El otro Montevideo”, que de paso se puede vichar porque hay de todo para ver de graffiti y arte urbano.

 

Pereira 1a

 

Perman trabaja actualmente con el icono del ratón, por esas calles cerca del Pereira se pueden encontrar otros ratoncitos.

 

La dedicatoria, me parece, es para una amiga en común, también artista.

 

Con respecto al resto de la obras, me parece interesante cómo evolucionó ese muro a lo largo del tiempo, tal como dicen algunos artistas del graffiti y urbanos. Algunas obras se fueron anexando a otras que ya existían, por ejemplo, Amy Winehouse (la “femme fatale” que mencionás, yo arriesgaría que es ella) ya estaba hace tiempo. Comparto foto:

 

Pereira2b

 

Me queda la duda de quién hizo esa Amy pero te cuento que es usual el uso de ciertos íconos de la cultura (provenientes de la música, la pintura, etc.) que son retratados desde el arte urbano. Por ejemplo, una artista de Barcelona muy conocida, se llama Btoy, la ve de esta manera:

 

Pereira 3 b

 

Y la dejo por acá, después te cuento de los otros artistas que aparecen allí, si me entero de algo más, claro.

 

Abrazo, Ricardo

 

Pd. Me da la sensación que los que metieron mano ahora no solo quisieron darle mas realce y embellecimiento al muro que estaba sino que acoplaron algunas figuras preexistentes (por ejemplo Amy, y por ahí también hay otro tipo, ¿Jimi Hendrix?) a sus ideas artísticas personales. Es como que dijeron “estas figuras son ‘patrimonio’ y no podemos taparlas” y seguramente de allí se pusieron a crear algo tomando en cuenta eso que dejaron. No es usual tampoco, por lo general se tapa todo el muro cuando se ve que “no anda más”.

Respirar con los ojos

Ya estuve por acá, atrás del Hospital Pereira Rossell (Montevideo, Uruguay). Esta vez en auto. Todavía se puede ver aquel muro de Fitz, algo desgastado por el paso del tiempo. Había olor a pintura fresca. Quiero decir uno podía ver que se olía pintura fresca en los muros del Pereira. Se podía respirar con los ojos.

El primer golpe fue en una esquina

 

Pereira 1

 

Dos ratones humanizados alrededor de una chica de ojos grandes. Aparece una firma arriba a la derecha que dice “perman” y luego una dedicatoria “con amor para Flor-Flor” bajo una “W” que ya he visto en otras partes. Tal vez los ojos de la niña que reparte esa bebida caliente sean una cita a las obras de “Wendy”.

Pero la cosa sigue

 

Pereira 2

 

A lo largo del muro se pueden ver tres obras

 

Pereira 3

 

En este primer tramo parece haber tres dibujos distintos, aunque entrelazados, con una firma o inscripción arriba a la derecha que dice “Parásito”. Me gustó mucho la ballena que está siendo trozada por unas calaveras armadas con hachas.

 

Pereira 5

 

Al lado de la ballena que está siendo descuartizada en vida está este dibujo que toma una imagen prediseñada, una foto de Jimi Hendrix, que es una cita perfecta para el diseño medio psicodélico de este artista callejero que no firmó y no pude reconocer.

 

Pereira 4

 

Y finalmente este diseño de “Yonder” que tiene un aire de familia con los grabados algo surrealistas de Topor, que también cita una imagen prediseñada que no puedo reconocer pero que podría ser alguna “femme fatale” de la industria del cine de los cincuenta o sesenta o la Coca Sarli (?).

Seguramente Ricardo Klein podrá identificar a muchos de los artistas que hicieron estos muros, como lo ha hecho en muchos de mis posts sobre el arte en la calle.

 

 

 

Urbes mutantes: fotografía latina desde 1944 hasta hoy en NYC

Originalmente publicado en Jaque al arte:

El International Center of Photography (ICP) de Nueva York presenta Urbes Mutantes: fotografía latinoamericana 1944 – 2013, un amplio estudio de los movimientos fotográficos en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Perú y Venezuela, donde el enfoque es la ciudad latinoamericana, dinámica y a veces caótica.

La exposición abarca varias décadas, pero se concentra especialmente en obras producidas entre los años 50 y 80, principalmente fotografía en las calles y representaciones de espacios públicos durante períodos de disturbios sociales. Está organizada en secciones que exploran la calle como una plataforma para protestar, la creación de identidades urbanas, la cultura popular de la calle y la cara pública de la pobreza.

“Durante el siglo XX, entre luchas por la justicia social y por defender la democracia y la libertad, la ciudad se convirtió en un entorno para levantamientos y revoluciones”, dice el curador de la muestra, Alexis Fabry. “Las imágenes se…

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La cultura y la frontera

 

 

En 2011 el Centro Universitario Rivera  me invitó a participar de un evento bajo el título “Jornadas de Análisis y Reflexión de Rivera y la Región en el  Bicentenario”. Los organizadores enviaron una pauta elaborada por el Profesor Daniel Coira que tomé como referencia para elaborar el texto que sigue. La mesa a la que estaba invitado rodaba sobre los desafíos culturales en el contexto del Bicentenario.

 

Las políticas culturales en el Bicentenario

Estimado Profesor Daniel Coira, en primer lugar quiero transmitir mi agradecimiento y, a través de su persona, al Centro Universitario de Rivera por la invitación y también por la provocación o el desafío que han lanzado desde aquí para pensar las políticas públicas en cultura en el marco del Bicentenario. Dicho esto quiero advertirles que no voy a aprovechar el Bicentenario para hablar del pasado, sobre el pasado habrá y hay disputas interesantes desde el punto de vista académico (también político, cultural, ideológico) que son fundamentales para un pensamiento crítico, que es lo que siempre voy a esperar de la Universidad de la República. Y aunque voy a transitar por el pasado y por los modos hegemónicos de representarnos la sociedad uruguaya, considero que este Bicentenario es una excelente oportunidad para pensar en el futuro además de hacer balances. Y creo que las más de 10 preguntas que nos dirige el Profesor Coira apuntan precisamente a esos desafíos futuros, al menos la mayoría de ellas. Y sobre eso quiero centrarme en esta intervención.

Apuntes sobre el concepto de cultura

Pero antes una breve consideración sobre el concepto de cultura, en su versión amplia, en su sentido antropológico. En muchos países latinoamericanos y en los distintos espacios regionales (Mercosur, Unasur, Espacio iberoamericano) se hace referencia a una “noción amplia de cultura” y se agrega “en un sentido antropológico”. Creo que esto da lugar a equívocos múltiples que contribuyen poco a un debate crítico sobre la cultura. Así se hace referencia a una definición de cultura elaborada por Edward Tylor hacia fines del siglo XIX que define una cultura o civilización como un “todo complejo” que reúne conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y “cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre” en sociedad (29). Si bien esta definición es todavía útil, en la medida en que hace referencia a la adquisición de la cultura en sociedad y de algún modo supone que sociedad y cultura están profundamente imbricadas, es una definición producida en 1871, en una disciplina como la antropología que a fines del siglo XIX y durante una parte del siglo XX fue parte del proceso colonizador e imperialista de países como Inglaterra o Francia.

Desde 1871 hasta hoy ha pasado mucha agua bajo el puente en la antropología como para seguir usando esta definición. Los antropológos no se ponen de acuerdo sobre la utilidad o no del concepto de cultura. Otros sin embargo, a falta de uno mejor, optan por seguir utilizando el concepto en un sentido diferente al utilizado por Tylor en el siglo XIX. Porque cuando se hablaba de una cultura se pensaba en algo que era homogeneo en un determinado territorio, un conjunto de características que toda una sociedad compartía. En las últimas décadas se sumó a este concepto el de identidad, quienes tiene una identidad (étnica, política, edad) comparten una cultura. La antropología está desde hace ya un tiempo cuestionando todos estos problemas, buscando un concepto de cultura que explique mejor determinados procesos sociales.

Así el antropólogo Alejandro Grimson en un libro que acaba de publicar en Buenos Aires afirma que para contrarrestar estas definiciones de cultura es necesario pensar la cultura como un espacio social en el que hay que tomar en cuenta la heterogeneidad, la conflictividad, la desigualdad, la historicidad y el poder. Sin estas dimensiones la cultura seguirá pareciendo desde mi perspectiva el espacio del consenso, el disfrute, el ocio, el lujo o las bellas artes. La cultura es un derecho, un derecho humano tan imprescindible como la vivienda o el trabajo, y como tal es constitutiva en todo proceso social y político. Y en este marco el rol del Estado es garantizar este derecho y no atender solamente a los reclamos del sector artístico o producir eventos. Si cuando decimos que entendemos la cultura en un sentido amplio hablamos de este espacio que puede tener un potencial emancipador pero también puede implicar desigualdad y exclusión, entonces nos entendemos, de lo contrario estamos haciendo uso de un concepto anacrónico cuyas implicancias ideológicas son muy fuertes.

El otro problema que asoma en las políticas culturales, como también plantea Grimson, es asimilarla a la identidad. La cultura de un grupo social, de un Estado-nación, de una etnia no es homogenea como las definiciones de la antropología clásica suponían. Al considerar la hetereogeneidad como un componente de una configuración cultural histórica como la uruguaya desaparece la posibilidad de plantear una identidad y una cultura homogenea que en el caso uruguayo se planteó desde Montevideo. Decir esto en la frontera no es un gesto de demagogia sino el reconocimiento de que en la frontera se han generado lógicas y culturas con sus especificidades. Pero desde mi perspectiva así como es malo definir un Uruguay culturalmente homogéneo también lo es la idea de una cultura de frontera. Existe en la frontera una enorme diversidad cultural que debe ser reconocida y se deben generar las condiciones para que puede producir, existir y proyectarse al futuro. Hay aquí un gran desafío para el futuro tanto para la frontera como para todos los ciudadanos uruguayos.

Las fronteras

En determinado momento histórico -entre el siglo XVIII y XIX- surgió la forma Estado-nación. En nuestros países esos procesos se montaron sobre un proceso de conquista y colonización que buscó imponer el cristianismo y la cultura letrada, cortando los procesos que los pueblos originarios estaban desarrollando en este territorio. La colonización tardía del Río de la Plata hace que no seamos un centro colonial como México o Perú en el ámbito hispanoamericano o Brasil en el ámbito lusitano, con siglos de historia cultural e instituciones imperiales. Uruguay aparece en este contexto como una zona fronteriza, objeto de la disputa entre el imperio español y el imperio portugués, marcado por las dos fundaciones: la portuguesa de Colonia del Sacramento en 1680 y la española Montevideo entre 1724 y 1730.

Nuestro Estado-nación ha nacido en medio de estas disputas imperiales por todo el territorio pero especialmente por el puerto de Montevideo (a las que hay que sumar a Inglaterra) y luego en medio de dos grandes estados-nación como Argentina y Brasil con los que tenemos una historia compartida que incluye muchos puntos de coincidencia y muchos puntos de disputa en algunos casos traumáticos como la guerra contra Paraguay. La historia cultural del Río de la Plata es una historia que en su larga duración es compartida con Buenos Aires, así como en el litoral las historias regionales deberán atender a la relación con las provincias argentinas del otro lado del río y así como la frontera con Brasil también tiene historias compartidas. Reitero historias compartidas que incluyen el consenso y el conflicto. El Estado-nación uruguayo durante fines del siglo XIX y XX fue consolidando una “identidad nacional” homogénea racialmente, europea y centralizada en la capital-puerto.

Una de las preguntas dirigidas a los ponentes por el Profesor Coira es: ¿cómo entiende que las localidades y las regiones internas del Estado uruguayo han venido experimentando esta construcción nacional de lo uruguayo? No me animo a responder cabalmente esta pregunta aunque creo que es necesario explicitar que personalmente siempre experimenté esa construcción nacional de “lo uruguayo” desde Montevideo. Más allá de este dato creo que las formas de identificación nacional con “lo uruguayo” son múltiples y dependen de muchas variables tales como la etnia, la edad, el género, la edad, el lugar de nacimiento y/o el lugar de residencia. Las experiencias de lo nacional en un lugar como la frontera pueden ser muy distintas a las que sienten los montevideanos, y a su vez un joven o una mujer (en la frontera o en la capital) no se identifican igual con “lo uruguayo”. Lo que sí quiero señalar es que si apostamos a desarrollar las expresiones artístico-culturales en el marco de la democracia y los derechos humanos (enfatizando en los derechos culturales) eso es incompatible con promover y reproducir una idea cerrada de “lo uruguayo” o una “identidad uruguaya”.

Desde la Dirección Nacional de Cultura (DNC) estamos trabajando en desconcentrar el equipamiento y las infraestructuras culturales de Montevideo y el área Metropolitana, estamos ayudando a consolidar procesos locales mediante un paquete de medidas: las usinas y fábricas de cultura dispersas en todo el territorio, los fondos regionales en los Fondos Concursables, el Fondo para infraestructuras culturales, la coordinación con Centros MEC y actividades como el apoyo a fiestas tradicionales, los Museos en la noche o Boliches en Agosto que progresivamente van comprometiendo a más actores en todo el territorio. A su vez estamos promoviendo una regionalización cultural del Uruguay, que se cruza con propuestas de regionalización de la OPP respecto a macro-unidades que pasan por las actividades productivas (como la cuenca lechera). La regionalización busca establecer canales que tengan en cuenta además de la división administrativa departamental, unidades más amplias con características comunes. En este marco el tercer nivel de gobierno, la creación de municipios tienden también a facilitar las relaciones entre unidades administrativas en zonas fronterizas como esta.

La globalización en la frontera

Otro elemento que ponía en juego el Profesor Coira era la “transnacionalización”, los “monopolios de la comunicación” que han cambiado las relaciones sociales. Creo que se desprende de algunas de sus preguntas que estos fenómenos son amenazas. Es cierto que los medios de comunicación colonizan la vida privada, que existe una enorme industria del entretenimiento, que concentra televisión, radio, industria del disco, audiovisual que tiende a monopolizarse (o concentrase en un pequeño grupo de empresas) en este proceso de mundialización. Pero hay que reconocer también que este proceso contemporáneo no es necesariamente una amenaza, o mejor, que además de ser una amenaza es una oportunidad.

La experiencia histórica acumulada en Latinoamérica ante las sucesivas oleadas modernizadoras (que tambíen traían consigo múltiples transformaciones tecnológicas) muestra que las culturas seleccionan los contenidos que viene de afuera y también las tradiciones locales, construyendo en ese proceso nuevas formas culturales. Entonces no se trata solamente de resistir los nuevos embates sino de hacer que estos procesos estimulen a los creadores locales, los pongan en diálogo con el mundo y permitan a los ciudadanos poner su cultura en el mundo. En el marco de la globalización aparece el fenómeno de las ciudades globales, como plantea Saskia Sassen, ciudades que aparecen como nodos de una red en la que se concentra el capital financiero, la innovación y también estas industrias culturales. Esos procesos se montan sobre otras dependencias que existen ya dentro de la región (Buenos Aires, San Pablo, México) y también se suma a los procesos de centralización de las capitales nacionales. Por lo tanto la frontera como región, diversa también en su interior, es interceptada por estos fenómenos a los que hay que estar atentos.

El Estado uruguayo está desarrollando múltiples estrategias para que estas grandes transformaciones puedan impactar lo más democráticamente posible en la sociedad uruguaya, que no incentiven brechas tecnológicas o analfabetismo digital. Los Centros Mec comenzaron atancando el problema de la alfabetización digital, pero también se encontraron con lógicas y necesidades locales que transformaron el proyecto, hoy son una red que abarca todo el territorio y a través de esa red el MEC viabiliza muchas de sus políticas. Lo mismo ocurre con las Usinas de Cultura que contribuyen a desconcentrar en Montevideo el equipamiento necesario para producir música y audiovisual (muy caro,o en muchos casos inaccesible desde el punto de vista geográfico), permiten que cualquier ciudadano acceda a ese equipamiento sin restricciones estéticas de ningún tipo y generan las condiciones para que ese ciudadano produzca cultura con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Los desafíos para el futuro

El Profesor Coira se preguntaba cómo en el marco de esa cultura contemporánea se podían revertir los prejuicios y la discriminación. A su vez también preguntaba como construir desde una “identidad valiosa” una sociedad “con solidaridad [y] tolerancia”. Lo primero que diría es que es un imperativo ético preocuparme por los derechos de los demás, sentirse interpelado por los derechos de los demás, sentirse responsable de que esos derechos se ejerciten y sean garantizados. Lo segundo es sentir y pensar esto fuera de la idea de la “tolerancia”. Más que con tolerancia, con intenciones de comprender por qué las personas y los grupos tienen determinadas prácticas, que es necesario promover la idea de la cultura como un derecho, no cerrar una idea de identidad o una única interpretación de esa historia rica, incluir en ese relato a sectores, permitir que los grupos sociales puedan acceder a la producción cultural, aumentar las capacidades locales para generar las condiciones para que esas historias e identidades se reproduzcan y dialoguen con las nuevas formas culturales. La tolerancia aparece como una forma de entender al otro pero dejarlo “en su mundo” y yo en el mío, y sin molestarnos mutuamente. Sin embargo creo que apostaría a la interculturalidad, al diálogo intercultural, que no está exento de conflictos, relaciones tensas, pero que también abre la posibilidad de comprender, de ampliar el marco de nuestra comprensión del mundo, estar atentos a los fenómenos nuevos, dar lugar a la diversidad. Por ejemplo en los salones de clases de frontera en los que aparece el español, el portugués y sus mezclas (el famoso “portuñol” o portugués hablado en Uruguay o dialecto portugués-uruguayo). Tenemos allí un desafío importante de incorporar las referencias culturales de los niños y jóvenes al salón de clase.

También había una pregunta en el sentido del aporte que podía hacer la Universidad en estos procesos y particularmente el CUR. Y lo primero que habría que decir es que la producción de conocimiento sobre las diferentes regiones del país, no centrada en Montevideo, es un eje importante. Otro eje central es investigar los procesos de integración e incluir en nuestras investigaciones una perspectiva comparada para generar conocimiento sobre nuestos países vecinos. Es imprescindible que la Universidad desarrolle un pensamiento crítico e investigaciones rigurosas, que incorpore la participación de distintos grupos sociales en la construcción de agendas de investigación, que desarrolle una mayor flexibilidad para adaptarse a los desafíos y fundamentalmente que profundice el proceso ya iniciado en el territorio. La DNC ha impulsado una investigación sobre consumos culturales en la frontera y ya tenemos un informe elaborado por el Observatorio de Políticas Culturales que funciona en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Educación. Sería bueno que estos aspectos se estudiaran en el territorio, que se aprovechara la experiencia regional acumulada, que se profundizara en los lazos con las universidades brasileras. Hay mucho para hacer en este sentido, los desafíos son grandes, las dificultades también. Pero todo eso hace que el trabajo conjunto sea más estimulante.

 Alejandro Gortázar

William Burroughs es un virus

Originalmente publicado en El pez volador:

La-Tempestad-96-BurroughsPor Martín Cristal

Hice el siguiente gráfico divulgativo sobre la vida y obra de William S. Burroughs a pedido de la revista mexicana La Tempestad. Se publicó en el Nº 96 (mayo-junio de 2014), con motivo del 100º aniversario del nacimiento del autor norteamericano.

[Clic para ampliar]

infografia-burroughs-por-martin-cristal
En una esquina del esquema figuran las principales fuentes consultadas (fueron centrales los prólogos de Carlos Gamerro y Ariel Dilon para La revolución electrónica y La tarea: conversaciones con Daniel Odier, respectivamente). A continuación otras fuentes digitales a las que recurrí:

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Más sobre Burroughs…

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Anything with Nothing: Andrew “D.I.” Thomas

alejandrogortazar:

Arte callejero en Jamaica a raíz de la exposición “Anything with Nothing” de la National Gallery of Jamaica

Originalmente publicado en National Gallery of Jamaica Blog:

Andrew "Designer Ice" Thomas - Rider (2014, in exhibition), photo: Olivia McGilchrist

Andrew “Designer Ice” Thomas – Rider (2014, in exhibition), photo: Olivia McGilchrist

We have recently closed the Anything with Nothing: Art from the Streets of Urban Jamaica exhibitions but are continuing to archive the art and artists in the exhibition. Here is a feature on Andrew “D.I.” Thomas.

Based in Waterhouse, Andrew Thomas, a.k.a. Designer Ice or D.I., is a self-taught airbrush artists. He paints memorial murals, images of local celebrities, such as Shelly-Anne Fraser and musicians. He occasionally does work more similar to NYC style graffiti. For the exhibition Thomas, painted a man on a motorcycle on a concrete block wall.

He told us: “The first official piece I put on the road was in 2003 – I just say in my mind I’m going to do something and see what people say about it…a lot of crowds passing along see it and say they like it and from…

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