Charrúa or not charrúa, that is the question

 

El jueves 3 de octubre fui a una actividad organizada por el Instituto de Antropología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Montevideo, Uruguay) con un atractivo título “Imaginarios indígenas en el Uruguay del siglo XXI”. Participaban de la mesa académicos  y representantes de organizaciones sociales que reivindican el pasado indígena en Uruguay y se autodefinen como indígenas. Allí estuvieron Nicolás Guigou y Leonel Cabrera (doctores en Antropología Social), Mónica Sans e Isabel Barreto (doctoras en Antropología Biológica) y Gustavo Verdesio (doctor en Letras). Además integraban la mesa Mónica Michelena (representante del Consejo de la Nación Charrúa) y Nahuel Borgogno (representante del grupo Pirí). En la diaria se publicó una breve crónica de Diego Recoba sobre el evento.

charrúa

De todo lo que escuché me pareció muy interesante el planteo de Gustavo Verdesio. Ayer en interruptor (la columna de H enciclopedia) Aldo Mazzucchelli publicó un texto en el que discute algunas ideas de Verdesio, planteadas en un ensayo que no cita pero que se parecen a las ideas escuchadas aquel 3 de octubre. Sin embargo les cuento que el artículo es uno que apareció en la revista Lento (de la diaria) y que ya está disponible gratis. Por las dudas y si se quedan con ganas de más Verdesio aquí tienen otro ejemplo de sus argumentos en un artículo del año pasado.

Por supuesto que Uruguay no ha sido ajeno a los movimientos indígenas e indigenistas que han tenido lugar, digamos, desde principios de los años noventa, a lo largo y a lo ancho de las Américas. De hecho, se han producido varias movidas culturales que incluyen algunos libros (de corte más bien new age, en el mejor de los casos, y fantasiosos, en el peor de ellos) sobre las sociedades indígenas del pasado, otros que novelan o dramatizan el evento conocido como Salsipuedes (momento fundamental en el intento de exterminio que fue lanzado en la primera mitad del siglo diecinueve, durante la primera presidencia constitucional de la república), o la aparición de varias asociaciones de descendientes de indígenas. Sin embargo, estos movimientos y documentos, esta producción cultural es, por el momento, notoriamente minoritaria. La mayoría de la población todavía se autodefine como descendiente de los europeos que vinieron de los barcos. Es más, me atrevo a decir que en la mayoría de la población uruguaya existe un profundo rechazo a todo elemento o episodio del pasado que nos recuerde las raíces no europeas de nuestra historia.

Lo que discute Mazzucchelli no es esta idea de Verdesio en particular sino que desconoce o evita mencionar los criterios que el Convenio 169 de la OIT establece:

Y si la “autoidentificación” es un criterio fundamental, de ningún modo (como es de sentido común) puede tomarse como el único criterio para ese fin. En cambio, junto a él se recomienda (por parte de la misma OIT) el cumplimiento de los siguientes criterios, que Verdesio no menciona ni comenta. Lo hago aquí: para los pueblos tribales, estos deben presentar “estilos tradicionales de vida”; “cultura y modo de vida diferentes a los de los otros segmentos de la población nacional, p. ej. la forma de subsistencia, el idioma, las costumbres, etc.”; y además, deben presentar una “organización social y costumbres y leyes tradicionales propias”. En el caso de los pueblos indígenas, los criterios requeridos son los mismos ya mencionados, más “vivir en continuidad histórica en un área determinada, o antes de que otros invadieran o vinieran al área”.

Luego Mazzucchelli cuestiona a las organizaciones que se autodefinen como “pueblos indígenas” en base a los criterios de la OIT:

Antes de sugerirnos una prueba cualquiera de que la gente de Adench, India o Conacha son o bien “pueblos indígenas” o bien “pueblos tribales”, ya se nos convoca a solidarizarnos con las penurias simbólicas que pasan. Pero de momento, creo que tendremos que acordar con Verdesio que lo que tenemos son charrúas de autodenominación, los que, salvo que se muestre algo en contrario, no cumplen con ninguno de los criterios que, por ejemplo la OIT, recomienda para llegar a una clara y legítima definición.

A determinada altura la línea argumental presentada, acaso consciente de las dificultades que entraña el problema, ensaya una defensa ya clásica, y se nos aconseja que veamos las cosas así: los indios siempre han estado entre nosotros, pero “estaban ocluidos por los dispositivos de invisibilización del Estado y la sociedad dominante, por el miedo al estigma de ser indio y por el temor al escarnio público; en suma, y para citar a Dora, por miedo a ser tratados peor que a perros”.

La respuesta de Verdesio no se hizo esperar y fue publicada por la diaria además de un resumen del debate. El texto se titula “Lo indígena según la mirada criolla: Sobre algunos puntos ciegos del sentido común uruguayo” y expone algunos argumentos contra algunas de las ideas de Mazzucchelli:

De todos modos es importante entender que la identidad que reclaman los indígenas víctimas de políticas estatales de exterminio no es producto de su sola voluntad, sino que se sustenta en procesos históricos a lo largo de los cuales sus derechos y su sentido de pertenencia, su modo de ser, fueron combatidos, literalmente, a muerte. (…) Es la historia y no las esencias, es la experiencia compartida de la opresión y no los rasgos culturales pre-contacto que reclama Mazzucchelli, lo que da un sentido de pertenencia a través del tiempo a los integrantes de los grupos que hoy se declaran indígenas. En los casos de aquellos grupos que ya no viven en comunidades, es la experiencia de diversas formas de discriminación y el haber sufrido una privación del derecho a su identidad lo que los hace unir esfuerzos para hacer reclamos en el presente.

Pero lo más importante es el planteo final:

(…) por el momento, algunos nos conformaríamos con que el gobierno uruguayo se deje de remolonear e inicie, de una vez por todas, el proceso de ratificación del Convenio169, que ya pronto va a cumplir veinticinco años de vigencia en el ámbito internacional.

No es mi intención analizar los textos o plantear alguna opinión sino reseñar este nuevo capítulo del debate sobre ser o no ser charrúa en Uruguay.

 

Coda (25 de junio de 2014)

El director del Departamento de Antropología Social de la Facultad de Humanidades escribió un texto en el que reflexiona sobre la negación de los indígenas en Uruguay.

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