Miradas cruzadas: Ildefonso Pereda Valdés y Lino Suárez Peña

El objetivo de esta ponencia fue (en 2003) plantear la emergencia de diferentes discursos sobre el aporte “afro” en Uruguay, a través de una lectura comparada de dos puntos de vista diferentes: por un lado, la autopercepción de un grupo letrado negro minoritario que habla en representación de la comunidad afro–uruguaya y que se reúne en torno al periódico Nuestra raza; por otro, la interpretación histórica de ese aporte que hacen los miembros de la cultura “blanca” hegemónica. Estas dos perspectivas están representadas en este texto por Lino Suárez Peña en La raza negra en el Uruguay. Novela histórica de su paso por la esclavitud (1933) e Ildefonso Pereda Valdés en Negros esclavos y negros libres. Esquema de una sociedad esclavista y aporte del negro en nuestra formación nacional (1941) respectivamente. Mi hipótesis es que hay un desajuste entre ambas miradas, producto –entre otras cosas– de una historia compartida de borramientos y de prejuicios raciales que está todavía por acabar. Esta asimetría no representa una brecha insalvable entre ambos discursos, por el contrario estos comparten características comunes que son analizadas en este trabajo.

Contextos

El período que va de 1925 a 1945 está marcado por dos momentos clave: el primero es el de los Centenarios de la Independencia de 1925 y 1930, es decir, un momento de renegociación del pasado histórico, de reajuste del presente y de proyección hacia el futuro en el que las diferentes miradas sobre ese pasado enfrentan sus verdades, disputando un lugar en el relato consensuado de la nación; el segundo, es el momento de reconocimiento oficial– estatal del aporte “afro” a través de por lo menos dos acciones concretas: a) la Ley Nº 9814 que autoriza rendir honores a los restos del soldado afro–uruguayo Manuel Antonio Ledesma (el supuesto Ansina), la ley 9822 que dispone su colocación en el Panteón Nacional y la declaración del día 18 de mayo como feriado para la realización de un homenaje (ambas del año 1939). Este proceso “culmina” con la inauguración –en 1943– del monumento a Manuel Antonio Ledesma con el que se pretende homenajear a toda la comunidad negra; b) el apoyo económico, hecho por decreto del presidente Baldomir, para la publicación del ensayo Negros esclavos y negros libres. Esquema de una sociedad esclavista y aporte del negro en nuestra formación nacional (1941) de Ildefonso Pereda Valdés.

En este corrimiento de la cultura hegemónica confluyen tres factores que son centrales a la hora de evaluar el período:

  1. La existencia de un discurso letrado de afirmación y construcción de una identidad propia que venía desarrollando la comunidad de afro–descendientes desde finales del siglo XIX. Se trata de un discurso estético–político que circuló fundamentalmente a través de la prensa escrita.
  2. La introducción del negrismo por parte de la vanguardia histórica en la década del veinte (Ildefonso Pereda Valdés), que junto a otros discursos “nativistas” intentan solucionar el conflicto entre la modernización estética que proviene de Europa y Estados Unidos y la conservación de una cultura nacional/popular
  3. La democratización del espacio político que inició el batllismo, y que el terrismo no suprimió del todo, que dio lugar a una participación de nuevos sujetos políticos (la mujer, el obrero, o la propia comunidad afro–uruguaya).

En este marco analizaremos los discursos de Lino Suárez Peña e Ildefonso Pereda Valdés.

El texto completo en PDF aquí.

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