Raúl Seixas por Martín Palacio Gamboa

Raul Seixas

Me gustan mucho las canciones de Raúl Seixas. Allá por 1989 uno de mis hermanos tenía un casete y lo gastaba en el grabador que tenía en su taller de artesanías. Hace unos días Martín Palacio Gamboa cometió la imprudencia de comentar en su perfil de Facebook que había hecho traducciones de las canciones de Seixas. Lo invité a publicarlas y el resultado fue una selección de cinco temas. A cada uno de ellos les agregó un link “con la mejor versión o el sonido más cuidado”. Les dejo en este post estas traducciones y agradezco a Martín por su trabajo y su generosidad al compartirlo.

 

Metamorfosis ambulante (letra y música: Raúl Seixas)

 

Prefiero ser esa metamorfosis ambulante

que tener aquella vieja opinión formada sobre todo.

Yo quiero decir ahora lo opuesto de lo que dije antes:

yo prefiero ser esa metamorfosis ambulante

que tener aquella vieja opinión formada sobre todo

en lo que es el amor,

sobre lo que no sé quién soy.

 

Si hoy yo soy estrella,

mañana se apagó;

si hoy soy quien te odia,

mañana te dará amor.

Te doy amor,

te doy horror.

Te hago el amor. Soy un actor.

 

Me aburre llegar a cualquier objetivo en un instante.

Yo quiero vivir esa metamorfosis ambulante

que tener aquella vieja opinión formada sobre todo

en lo que es el amor…

 

Voy a desdecir aquello todo que te dije antes:

yo prefiero ser esa metamorfosis ambulante

que tener aquella vieja opinión formada sobre todo.

 

 

Oro de tonto (letra y música: Raúl Seixas)

 

Yo debería estar contento por tener un buen empleo,

soy ese ciudadano respetable que gana cuatro mil reales por mes

y también debería agradecer al Señor por haber tenido éxito en la vida,

debería estar feliz porque conseguí comprarme un corcel 73.

 

Debería estar alegre y satisfecho por vivir en Ipanema

después de haber pasado hambre por dos años aquí en la Ciudad Maravillosa;

debería estar sonriendo y orgulloso por haber vencido en la vida

aunque creo que eso no pasa de ser una pavada medianamente peligrosa.

 

Debería estar contento por haber conseguido todo lo que quise

pero confieso, anonadado, que estoy medio que decepcionado

porque fue tan fácil conseguirlo todo, y ahora me pregunto “¿y qué?”

Yo tengo un montón de cosas grandes para conquistar y ya no puedo quedarme ahí parado.

 

Debería estar feliz porque el Señor me concedió un domingo

para ir con la familia al jardín zoológico y darle pororó a los monos.

Ah, pero qué tipo embolado soy que no le encuentro nada de gracioso:

el mono, la playa, el auto, el diario, el tobogán, todo eso me parece un bodrio.

 

Basta con mirarse al espejo para sentirse un grandísimo idiota

al saberse humano, ridículo, limitado que sólo usa un diez por ciento de su cabeza animal,

y vos creyéndotela que porque sos un doctor, un sacerdote o policía

estás contribuyendo con tu parte para nuestro más bello cuadro social.

 

Yo que no me siento en el trono de un apartamento

con la boca bien abierta llena de dientes, esperando a la muerte llegar,

porque lejos de las cercas embanderadas que separan a los patios

en la cumbre calma de mi ojo que ve se asienta la sombra sonora de un disco volador.

 

 

Rockixe (letra: Paulo Coelho/música: Raúl Seixas)

 

 

Ve si me entiendes, mira mi zapato nuevo,

mi pantalón de colores y mi nuevo way of life.

Estoy tan lindo, aunque igual de peligroso,

aprendí a quedarme quieto y empezar todo de nuevo.

 

Lo que yo quiero voy a conseguir,

pues cuando quiero todos quieren,

cuando quiero todo el mundo pide más

y pide bis.

 

Tenía miedo del miedo de lo que hago,

miedo de entrar en el lazo que me preparaste vos.

Tenía miedo de tener que ir más temprano

a una cama que detesto, porque a vos se te ocurrió

 

Lo que yo quiero voy a conseguir.

Pues cuando quiero todos quieren,

cuando quiero todo el mundo pide más

y pide bis.

 

Vos sos más fuerte, pero soy mucho más lindo.

Mira mi cinto brillante, botas y gorra también.

No tengo apuro, tengo sí mucha paciencia

que en la esquina de la quiebra yo te agarro de los pies.

 

Lo que yo quiero voy a conseguir.

Pues cuando quiero todos quieren,

cuando quiero todo el mundo pide más

y pide bis.

 

Mira mi pinta, esta túnica, mi traje,

soy un ángel del infierno que te ha venido a buscar.

Vine de lejos y de una metamorfosis

en una nube de polvo que te ha venido a agarrar.

 

Sé que sos fuerte y hacés lo que se te canta.

Pero te asusta lo mío y eso lo puedo ver yo,

y fue con eso justamente que he visto maravilloso:

aprendí que yo soy más fuerte que vos.

 

Lo que yo quiero voy a conseguir.

Pues cuando quiero todos quieren,

cuando quiero todo el mundo pide más

y pide bis.

 

 

Metro de la línea 743 (letra y música: Raúl Seixas)

 

 

Él iba por la calle medio apurado,

sabía que estaba siendo vigilado.

Llegué a donde se encontraba y le dije: “eh, amigo, ¿no tenés algún cigarro?”

Él dijo: “ya te doy, pero andá a fumar en otro lado.

Dos hombres fumando juntos puede ser muy arriesgado”.

Y dijo: “el plato más caro del mejor banquete

es el que sirve cabeza de gente que piensa,

y los caníbales de cabeza descubren aquellos que piensan

porque quien piensa, piensa mejor parado.

Disculpá mi apuro”, y fingió un atraso:

trabajo en oficina pero soy escritor.

Perdí mi lapicera y ni sé en qué mes fue”.

Metro de la línea 743.

 

El hombre apurado me dejó y salió volando,

ahí me recosté a un poste y me quedé fumando.

Otros tres llegaron con armas en la mano,

Gritándome uno: “manos a la cabeza, malandro, si no querés que te encaje un plomo entre las guampas”.

Yo dije: “claro, cómo no, ¿pero qué fue lo que hice?

Si es por los documentos, los tengo aquí…”

Y otro dijo: “eso no interesa, poco importa, quedate ahí.

Yo quiero saber qué es lo que estabas pensando.

Yo evalúo el precio basándome en el nivel mental

que vos andás por ahí usando,

y ahí yo te digo el precio que tu cabeza ahora nos está costando”.

Mi cabeza caída, suelta en el suelo,

vi mi cuerpo sin ella por la primera y última vez.

Metro de la línea 743.

 

Tiraron mi cabeza hueca a la basura de la cocina.

Yo era ahora un cerebro vivo a la vinagreta.

Mi cerebro pensó: “bueno, lo que sea, pero nunca fui muy cholulo”.

Me pusieron en la mesa con otros dos

y eran tres platos raros, y fue el chef quien de esto se encargó.

Sentí horror al ser comido con deseo por un señor bien alineado.

Mi último pedazo, antes de ser tragado, aun pensó fastidiado:

¿quién será el desgraciado dueño de tamaña joda?”

Ya está todo armado el juego de los cazadores caníbales,

pero el asunto es que están haciendo mucha bulla

-demasiada bulla, mi Dios-.

Cuidado, hermano, cuidado, sabio señor,

les aconsejo seriamente a todos ustedes.

Yo morí y ni sé a ciencia cierta cuál fue ese mes.

Metro de la línea 743.

 

 

Check-up (letra y música: Raúl Seixas)

 

Terminé de hacer un chequeo general a la situación,

lo que me llevó a releer “Alicia en el País de las Maravillas”.

Ya chupé la naranja mecánica y te digo más:

planté su cáscara en mi cabeza.

 

Terminé de tomar mi Kilindrox, 

mi pastilla de miel y otras píldoras más. 

Son las dos de la mañana,

recibo en el pecho un Ploct-Plux 25

e iré a dormir casi en paz. 

 

Y la lluvia promete no dejar vestigio…

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