Tranquilos nosotros

Hoy es 12 de octubre de 2015: Charrulandia no existe, tranquilos nosotros.

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En la entrada “Día de la raza” de la Wikipedia.

Según la Wikipedia el “día de la raza”, que se celebra cada 12 de octubre, es una invención de la Unión Ibero-Americana (UIA) para fortalecer los lazos de España con los países hispanoamericanos. En 1914 se celebró por primera vez como fiesta “de la raza” y en 1915 se consolidó como “Día de la raza”. En 1898 España perdió los últimos territorios coloniales (Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam) en un conflicto bélico con Estados Unidos. Si bien se sustiyeron las armas por la política exterior, al amigo Faustino Rodríguez-San Pedro (presidente de la UIA) no se le ocurrió mejor idea que conmemorar esos lazos recordando el día que se inició el violento proceso de conquista y colonización de América Latina.

Pero la cosa empezó un poco antes, con el festejo nacional-colonial del IV Centenario del Descubrimiento de América en España. El 12 de octubre de 1892 Juan Zorrilla de San Martín, poeta de la patria devenido funcionario diplomático, pronunció su famoso discurso “Mensaje de América” frente al Convento “La Rábida”, punto de partida y regreso de Colón, convenientemente convertido en espacio de la memoria nacional-colonial. No fue el único discurso que Zorrilla le legó a la patria en 1892. Parece que el hombre estuvo en el Ateneo de Madrid el 25 de enero hablando del descubrimiento y conquista del Río de la Plata y en julio en la UIA. El mensaje era más o menos el mismo:

Es el altar de la raza, señores, que complementa y preside, en el orden cronológico histórico, los otros altares de la patria independiente; es la protesta de bronce que dice al mundo, y a vosotros especialmente, que si por ley providencial se pueden y es indispensable romper vínculos políticos, no pueden romperse, ni se romperán jamás los de la sangre, los de la fe, los de la lengua y los de las tradiciones y glorias que nos son comunes, y constituyen nuestro orgullo conjuntamente con las demás glorias nacionales (Ateneo de Madrid, 25 de enero de 1892).

La dictadura cívico militar conmemoró los 150 años de la declaración de independencia de 1825 y lo llamó Año de la Orientalidad (1975). Entre otras cosas publicó un libro con diversos textos periodísticos de Juan Zorrilla de San Martín, reunidos por Antonio Seluja Cecin. Uno puede leer ahí un fragmento del “Mensaje de América”:

Yo quisiera, señores, tener esa voz colosal, ese primer vagido del mundo recién nacido, para saludar en su nombre a la madre España (…) todo lo que es grande y sublime y espléndido para saludar en estos momentos, en un lenguaje sin precedente, a la patria de la mujer genial que comprendió a Colón, que pronunción con él el fiat que hizo la luz en el abismo, y que, desgarrando las nieblas que envolvían al mar tenebroso, y que hacían un astro eclipsado de nuestro planeta, arrojó a este encendido a los espacios, haciéndolo desde entonces una estrella desprendida de su genio (Fragmento del discurso en La Rábida, publicado en Montevideo el 10 de noviembre de 1892).

En fin, hicimos los mandados. La ley N° 6.997 promulgada el 23 de octubre de 1919, declaró los feriados en Uruguay y estableció el 12 de octubre como “fiesta de la raza”. No tengo idea de si esta ley está vigente, sé que la dictadura mandó un decreto ley en el que estableció “feriados nacionales de carácter tradicional” (N° 14.977) entre los que se encuentra el 12 de octubre pero sin nombre.

La cosa es que hoy hay un proyecto de ley para cambiar ese “feriado nacional” y llamarlo “Día de la resistencia indígena y afrodescendiente”. El proyecto de ley es impulsado desde 2010 por el grupo Atabaque y actualmente es impulsado en el parlamento por la diputada Susana Andrade, fundadora de este grupo que hoy forma parte de la lista 711 (el grupo de Sendic, para más referencias). Esta propuesta está alineada con lo que han hecho muchos países en América Latina. Además el padre del engendro, por ejemplo, desde 1987 lo llama “Fiesta Nacional de España”. En Argentina se llama “Día de la diversidad cultural” desde 2010 o “Día del encuentro de dos mundos” en Chile desde 2000 (se llamaba día del descubrimiento de América desde 1922). Y así en otros países.

Ley día de la raza (2)

Pero en Uruguay la cosa tiene sus antecedentes. Por ejemplo, el del 12 de octubre de 1992, cuando el V Centenario motivó otra explosión de hispanismo en América Latina. El 11 de octubre de ese año Organizaciones Mundo Afro convocó a una marcha con tambores por 18 de julio como contrafestejo y para recordar el “último día de libertad americana”, a la que fue muchísima gente. Más cerca en el tiempo el Estado uruguayo promulgó la Ley Nº 18.589 (2009) que decreta el 11 de abril como el “Día de la nación charrúa y de la identidad indígena” ¿Qué hacen ustedes los 11 de abril? Y lo más importante ¿qué hace el Estado uruguayo los 11 de abril?

De vez en cuando algunas personas discuten sobre este asunto en Uruguay. También está Daniel Vidart, que cada vez que escucha la palabra “charrúa” saca su discurso sobre “Charrulandia” y dispara. Para Vidart “Charrulandia” es el enemigo. Preso de los presupuestos de la antropología clásica (1 pueblo geográficamente situado = 1 cultura), y de una idea un poco extraña de la “ciencia”, prefiere que los antropólogos (¿qué antropológos?) definan las preguntas de un censo a saber cuántas personas en Uruguay se autodefinen como descendientes de indígenas. Es un dato, nada más y nada menos que eso.

Pues bien, resulta que un 4,9 % de la población en Uruguay declaró tener ascendencia indígena en el censo de 2011. ¿Qué es lo que hace que estas 159.319 personas se autoidentifique así? ¿Quiénes son estos monstruos? Lo más gracioso de todo esto es que mientras nosotros discutimos si los charrúas existen o no existen, hay unas cuantas personas que creen que en algún lugar de su árbol genealógico hay un “indígena”. Si “charrúa” designa alguna posibilidad de pensar en “indígena”, no veo la necesidad de seguir diciendo que había otros grupos mucho más importantes que los “charrúas”. El dato es correcto, pero no alcanza para terminar con la discusión. Hablemos del proceso histórico de eliminación de los pueblos originarios, de los resultados de las investigaciones arqueológicas, de los grupos que reivindican su “identidad indígena”, de los más de 150 mil que identifican algo indígena en su pasado familiar.

Seguro que eso es mejor a seguir alimentando aquel deseo de ser europeos, de no mezclarse, que llevó a las clases dominantes a eliminar física y culturalmente a los indígenas y que también les alimentó la culpa. Tuvimos décadas de indianismo literario en el siglo XIX que fueron a desembocar en el Tabaré de Zorrilla de San Martín, que luego vivió un poco en la vanguardia (escondido en el “nativismo”) y siguió su camino residual y espectral en el romanticismo revolucionario de Gonzalo Abella.

En fin, parece que hay algo en el espejo de la “identidad uruguaya que se bajó de los barcos” que no se ve bien. Conviene tomar nota de eso.

Esta nota fue publicada como columna de opinión en la diaria el día 13 de agosto.

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