En tiempos heterogéneos

bibliotecas-canelones

 

La nueva digitalización del proyecto autores.uy se realizó con las Bibliotecas Municipales de la Intendencia de Canelones. Fueron ingresados a la base 30 libros, seleccionados en conjunto con el equipo de la Dirección General de Cultura, tomando como acervo 4 de las 24 Bibliotecas Municipales. Es un conjunto heterogéneo de textos marcado por el interés de poner a disposición de todos una parte de la memoria letrada local, muchas veces descuidada por una mirada “nacional” anclada en Montevideo. La existencia de una ciudad-capital tiene cierta centralidad en el modelo de Estado-nación, al menos en los países hispanoamericanos. Como decía en una nota anterior, Montevideo concentra buena parte de las infraestructuras culturales y en un área bastante concreta de la ciudad.

En Comunidades imaginadas Benedict Anderson postula un tiempo vacío y homogéneo de la nación. Un ejemplo de eso es el tiempo del capitalismo impreso. Dice Anderson que si una persona abre un ejemplar del mismo diario en dos puntos distintos del territorio, al hacerlo ambos se sienten parte de una comunidad nacional. Partha Chatterjee afirma que “aunque las personas puedan pensarse en un tiempo homogéneo, no viven en él”. Por eso plantea que “el espacio real de la vida moderna es una heterotopía“, que el tiempo de la nación es “heterogéneo y denso”. Por esa razón imaginar y pertenecer a una nación no es igual para todas las personas, en todas partes del territorio y al mismo tiempo. Algo de esto debería servir para abandonar el supuesto de una literatura nacional centrada en Montevideo, que ayude a pensar espacios y circuitos que no pasan por la capital, que habitan esta heterotopía, y corren en su propio tiempo.

El paisaje institucional de la cultura en Canelones es todavía desigual. Según el Relevamiento de Instituciones e Infraestructuras Culturales del Uruguay del MEC (2016), los indicadores del Departamento en materia de Museos, Teatros, Instituciones del MEC, Bibliotecas, Librerías y Cines están por debajo de lo que se define como “situación de equidad” en el estudio. La categoría “Centros culturales” es la única que se mantiene por encima de esa situación. Este mismo informe proporciona el dato de que hay 34 Bibliotecas en Canelones, una cada 15.300 habitantes (el Departamento concentra un 16% de la población total del país, poco más de medio millón de habitantes, según el censo de 2011). Esta foto preocupante no agota la vida cultural de Canelones y no debería impedir apreciar el acervo que hay en las bibliotecas municipales, fundamentalmente la puesta en valor de las obras de algunos intelectuales locales.

Hecho en Canelones

Quien visite la Colección de la Intendencia de Canelones de autores.uy se encontrará con obras importantes de hombres canarios (lamentablemente no hay ninguna autora en esta colección). Accederá al Compendio de clínica propedeútica (1887) del Dr. Jacinto de León (nacido en Tala en 1858), primer neurólogo del Uruguay. Para el Dr. Eduardo Wilson este fue el primer libro de medicina de Uruguay. Era la primera parte de un trabajo de varios tomos que quedó trunco porque el Dr. De León ingresó a la Facultad de Medicina y se dedicó a la cátedra (Ver artículo enhttp://www.rmu.org.uy/revista/1992v2/art1.pdf).

Para el lector de literatura los materiales digitalizados tienen mucho interés. Los tres libros de Vicente Rossi, nacido en Santa Lucía en 1871 y migrado en 1898 a Córdoba (Argentina), son un gran hallazgo. Los textos son: El Gaucho (1921),Cosas de negros (publicado originalmente en 1926, se pone a disposición una edición de 1958) y Etimolojiomanía sobre el vocablo “Gáucho” (1927). Tal vez Cosas de negros sea su libro más conocido. Allí plantea el origen africano del tango, algo que hoy parece estar aceptado y mejor fundamentado por el saber académico. De todas formas no se puede negar que el hombre tenía intuiciones fuertes.

La obra de tres poetas canarios ingresan a la base de datos: la Antología lírica y páginas en prosa (1980) de Ramón Callorda y Díaz (nacido en Las Piedras en 1878), una selección elaborada y prologada por Ildefonso Pereda Valdés y publicada por la Intendencia de Canelones; los sonetos de Póstumas (1917) de Meliton Simois, nacido en San Bautista en 1884, en el que se destacan un tono íntimo y el tema de la muerte; y el libro Mosaico (1919) de Froilán Vázquez Ledesma, nacido en Sauce en 1882, cuya poesía bohemia y libertaria fue publicada este año en una edición artesanal a cargo de Paula Cameto, con prólogo de Mathías Iguiniz.

Los trabajos costumbristas de Rómulo F. Rossi, nacido en Canelones en 1879, son otro acierto de esta colección. Además de Episodios históricos (1923) y Hombres y anécdotas (1928), lo más interesante son los cuatro tomos deRecuerdos y crónicas de antaño (1922-1929), que se inscribe en una tradición latinoamericana costumbrista cuyo eje son las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma y en Uruguay se expresa en obras como Montevideo antiguo (libros publicados entre 1887 y 1895) de Isidoro de María. Cabe destacar que, en muchos casos, el libro era un producto derivado de la publicación de textos en la prensa. En el caso de Rossi el diario La Mañana de Montevideo. En la Historia de la literatura uruguaya contemporánea de Raviolo y Rocca, la crítica Alicia Torres da cuenta de esta literatura costumbrista en la segunda mitad del XX, ubica a Rossi como antecedente y afirma que “se prodigó en la entrevista a viejos memoriosos orientales, con un enfoque sobre todo historiográfico”. Esto se puede apreciar en su relato cronológico, empezando por la historia colonial montevideana.

Para terminar con el paseo local hago mención a la Selección de escritos, artículos periodísticos, publicaciones, documentos y actuación pública y parlamentaria (1994) de Luis Alberto Brause, nacido en Canelones en 1907. Leyendo sus propuestas parlamentarias o sus planes de gobierno, se puede advertir que, a diferencia de Simois que formó parte del Consejo de Administración de Canelones entre 1920 y 1926, o de Rómulo Rossi que fue Intendente de Canelones en 1911, Brause no escribió literatura.

La Historia Nacional (con mayúscula)

Otro aspecto que sobresale de la colección es el aporte de obras de carácter histórico. Los dos primeros tomos de losAnales históricos del Uruguay (1933) de Eduardo Acevedo y del Ensayo de historia patria (1955) del Hermano Damascenoson dos ejemplos de historia nacional bien distintos. El primero fue el proyecto más importante de Acevedo, compuesto por seis tomos publicados entre 1933 y 1936 por la Casa Barreiro y Ramos de Montevideo, que constituye un hito central de la historiografía uruguaya de la primera mitad del siglo XX. El libro ha sido criticado por distintos motivos, muchos de ellos vinculados a su inscripción en el positivismo y otros que le señalan una mirada muy permeada por su participación política en el Partido Colorado: la acumulación excesiva de información, la falta de precisión, la ausencia de interpretaciones o críticas, y un relato histórico que agrupa la economía, la sociedad, la instituciones y la cultura en etapas marcadas por los períodos presidenciales (Para profundizar en este aspecto pueden leer este artículo de Víctor Sanz).

En ese sentido es sintomático que el subtítulo explicativo del Tomo I no haga referencia alguna a años, ya que se ocupa de “los tiempos heroicos, desde la conquista del territorio por los españoles, hasta la cruzada de los Treinta y Tres Orientales”. El relato de los orígenes nacionales comienza con la conquista española y apenas se hace referencia a los grupos originarios (algunos párrafos dedicados a los charrúas). Además se afirma al comenzar que “La historia del pueblo uruguayo arranca realmente de las invasiones inglesas”. Según Acevedo, es en el coloniaje que surge a la vida cívica en 1806 como “resultado de una adaptación de la raza española al territorio conquistado a los charrúas, y de una selección de tipos transmitida de padres a hijos por la ley de herencia” (página 9). Recién el Tomo II incorpora, en la propia tapa del libro, la siguiente descripción: “Abarca los Gobiernos de Rivera, Suárez, Giró, Flores y Pereyra. Desde 1838 hasta 1860”. A partir de aquí y hasta el final la historia de Uruguay queda encorsetada en este relato de presidentes hasta 1930.

No tengo idea de cuántos ejemplares pudieron venderse ni de qué tan leído fue el libro, pero la colección todavía puede encontrarse a la venta en internet como en las librerías de usados. Tampoco pude ubicar su lugar entre los textos de estudios de esos años, pero en mi casa todavía conservo los tomos de los Anales históricos con los que mi madre hizo el Bachillerato a fines de los años cincuenta. De modo que hasta ese entonces fue un libro de referencia también para quienes estaban en el sistema educativo.

El Ensayo de historia patria del Hermano Damasceno, publicado por Barreiro y Ramos, lleva como subtítulo “Obra adaptada a los Programas vigentes de Bachillerato y de Estudios Magisteriales”, lo que apunta directamente a su aplicación en el aula. El relato remite a períodos bien definidos: el Tomo I se ocupa de “Coloniaje e independencia” y elTomo II de la “República”. La edición de 1955 que ahora se digitaliza en verdad es la décima edición, y el libro estaba circulando desde 1901. Según Néstor Achigar, Hugo Varela y Beatriz Eguren, el Ensayo de HD se había generalizado en todos los grados y en instituciones públicas como privadas. Esto motivó que el Estado autorizara a Eduardo Acevedo a elaborar un texto único para usar en todas las ramas de la educación.

El Ensayo despliega algunos conceptos iniciales, bajo el título “Preliminares”. Ahí nos enteramos que la Historia para HD es “el relato verídico, razonado y metódico de los acontecimientos pasados”, cuya utilidad es “señalarnos las leyes que presiden a la vida de los pueblos”. La concepción del tiempo y la nación de ambos historiadores, y su positivismo, coinciden. Estas obras también contribuyeron a crear esa idea de tiempo homogéneo y vacío de la nación en la cabeza de muchos estudiantes.

Ensamblajes

La Intendencia de Canelones desarrolla hace algunos años lo que denomina Espacio de Inclusión Digital, una iniciativa de la Dirección General de Cultura asociada al Área de Relacionamiento con la Comunidad (ARC) de Antel, con el apoyo del Proyecto Antel Integra y los Municipios. Estos espacios se instalan en las Bibliotecas Municipales y promueven “la capacitación digital y acceso a los recursos de información, más allá de su soporte físico y localización, fortaleciendo la misión de la Biblioteca Pública. Tanto el uso de los equipos, como el acceso a los cursos de formación digital serán gratuitos”. Esta iniciativa combinada con la digitalización de estos 30 libros, no solamente mejora el acceso a textos y la posibilidad de intercambio de los acervos de distintas Bibliotecas, también hace visible un conjunto de autores locales y sus obras a otros lectores en cualquier parte del mundo.

Alejandro Gortázar

La nota fue publicada en el blog del proyecto autores.uy

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s