(Des)naturalizados

Monogram (1955-1959) de Robert Rauschenberg. Fuente: http://www.rauschenbergfoundation.org/

El jueves 16 de marzo la escritora brasileña Brenda Mar(que)s presentó DESnaturalizados en la Casa de los Escritores (Montevideo), un libro compuesto por 25 textos breves. La poeta uruguaya Eli Rodríguez es amiga de la escritora, y autora de uno de los prólogos. En él recuerda que el libro “surge de la frescura del encuentro” de ambas en Buenos Aires, del caminar divagando por las calles.

Así se construyen, y se construyeron en el pasado, las relaciones culturales más efectivas entre países, en las interacciones de los propios artistas, que perforaron y perforan las fronteras a fuerza de cartas, e-mails, redes sociales, encuentros fortuitos y de los otros, e intercambio de colaboraciones en distintas publicaciones.

Brenda Mars es una artista multi e interdisciplinaria, practica disciplinas artísticas (música, poesía, fotografía) y también las articula en ocasiones. Además es periodista y gestora cultural. Si quieren saber más sobre la trayectoria de la artista, pueden leer su blog en el que van a encontrar muchos datos y obras interesantes. En este libro combina relatos breves, algunos son cuentos muy bien logrados, con una prosa poética en la que logra imágenes bien interesantes.

Hijos desnaturalizados

Hay un texto breve de Felisberto Hernández que me viene persiguiendo desde el año pasado. Es un texto breve, muy breve, que viene de su período vanguardista:

Llegué a un lugar donde había una laguna.
Me parecía absurdo que sufriendo yo tanto hubiera una laguna tan quieta.
(En Felisberto ilustrado)

Quería empezar por este texto porque el chiste da para mucho. El humor fue una de las herramientas de Felisberto Hernández y de la vanguardia histórica: el humor para espantar al burgués, el humor irónico, el humor desnaturalizador y desautomatizador. Hay algo en la situación absurda, en el desencuentro, que busca desbaratar la relación que el romanticismo siempre propuso entre los sentimientos de sus héroes y la naturaleza.

El cuento “DESnaturalizados”, que abre el libro y le da nombre, inicia con un paisaje apocalíptico:

Objetos como em brasa caiam dos céus, pessoas iam se modificando, mas alguns eram imunes

Las personas asisten impávidas hasta que advierten que los objetos que caen del cielo resultan familiares. Toda la basura producida “en la era industrial”, nos dice el narrador, está siendo escupida sobre ellos.

O cosmos estava em fúria contra a Terra, como que enjoado, querendo expelir séculos de poluição… E foi assim que os céus vomitaram todo lixo de volta na terra…

Pero esta naturaleza que escribe en el cielo su ira al comienzo luego adopta distintas formas en los relatos siguientes. En ese sentido el relato O segredo de Gayirá recupera un mito de los Kamakã contado por Jacinta Gayirá en 1938, que explica el surgimiento del sol y la luna a partir de la historia de dos hermanos caprichosos.

Esa forma de conectar la experiencia humana a la naturaleza es la que resuena en el cuento “A beleza por dentro da casca”, aunque no se trate de un mito de origen. Desde las primeras líneas naturaleza y héroe están conectados: “As crateras de Lua não sorriram como de costume nesta noite. Seria o sinal de que algo não estava indo bem na vida de Iago?”. Al final del relato, el protagonista encuentra la solución a su problema y restablece su conexión perdida con la luna. Otras veces la naturaleza, personificada, irrumpe en momentos inesperados como en “Estrela”.

El tono del libro no es el romántico ni el vanguardista, es un tono marcado levemente por el ecologismo. DESnaturalizados refiere entonces a la desconexión del hombre con la naturaleza. Eli Rodríguez cuenta en el prólogo que el tema formó parte de las conversaciones con la autora en Buenos Aires. Lo que estas breves fábulas hacen es mostrar de qué forma podría unirse lo que fue separado por la máquina antropológica (Agamben).

Extrañamiento (ostranénie)

El sentido de la desnaturalización del título también opera en una cierta desautomatización de la vida cotidiana, que a veces tiene que ver con la irrupción de la naturaleza, pero que otras veces está signado por un elemento insólito que explica un evento tan común como la pérdida de unas caravanas, como en el caso de “O arrancador de brincos”.

Otras veces la desnaturalización se convierte en una crítica al mundo contemporáneo como “Vivência computadorizada”, en el que el personaje sustituye la vida social por la virtual, o en “Realidade mascarada”, en la que el personaje se da cuenta que su ciudad estaba maquillada para un evento oficial.

En definitiva, los relatos de DESnaturalizados, en los dos sentidos reseñados, abogan por una reconexión de las personas con consigo mismas, con los otros y con la naturaleza. Como en “De volta à Pangeia”, el cuento que cierra el conjunto, en el que la tierra se transforma otra vez en un solo continente, en el que tal vez el arte logre consolar a “todos os corações solitários carentes da real beleza muda dos materiais e cores dos sonhos”.

(Des)naturalizados (Juiz de fora, Minas Gerais, 2016) de Brenda Mar(que)s.

 

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